Palabras de Arturo Joaquín
“Para mayores de cuarenta y menores acompañados”
Arturo Joaquín
El arte de la vejez
Ahora no se dice se ha muerto. Se dice se ha ido, nos ha dejado. Y yo, hoy me he ido también con todos mis muertos. Pero sigo aquí. Pienso. Me gustaría acabar como los grandes ríos, en...
Deshauciado
Ya no soy quien veía en la pared los sueños jugaba en la calle con sus amigos y dibujaba goles en los cristales. Ya no soy el que vio a las sillas arrastrando el tiempo dejó muecas de alambre...
Al final del Diluvio
desde el umbral de su madera vieja, Noé se asoma al eco de los montes, y su sombrero de girasoles teje nostalgia en sus cabellos. Por dónde regresó la paloma, el arco iris se deshizo en sus...
La tierra por sudario
La tierra por sudario (v.2) Vinieron a por nosotros cuando la noche callaba y el llanto de la vigilia rompió el canto de los gallos. Raíces olvidadas en la tierra por...
Yo canto a la tarde que se extingue y a sus dioses derrotados
Yo canto a la tarde que se extingue y a sus dioses derrotados V.2 Oh fuego imprescindible oh llama insaciable de este lunes cuando la inercia nada disfraza y la tarde rueda cuesta abajo otra...
A la orilla de un volcán
"A la orilla de un volcán" V.2 Ahora te invoco Gurugú, desde tu orilla. A ti, que miras distante a la frontera azul. A ti, volcán dormido con fuego en la garganta, te invoco ahora Gurugú...
Mensaje de voz
Un paisaje árido y la niebla helada, bordean invisibles el fondo de tu mensaje. Voz cencellada, forma del hielo sobre la hojas bruma difuminada, blanquecina, susurran los colores del arco iris....
Setecientas palabras graves
Hoy, setecientas palabras graves, lejanas al imperativo sajón, desafían al olvido, sellando versos con aromas de voces errantes, viviendo, lejos de órdenes, ajenas a instrucciones. Solo se entregan...
Sonata para piano y concertina
Primavera Volcán dormido, gigante de fuego, guardas sueños de lava en tu garganta . Tus laderas callan pasos sin nombre, vigía eterno de la frontera. Centinela de miedos y ansias, Gurugú, entre...
Nuestra isla
Las ramas desnudas de los árboles arañan el cristal de mi ventana, como si quisieran entrar, como si buscaran compañía. Miro a la calle, no hay nadie. Se despiertan las farolas. Se escucha al mar,...





