¿Dónde está el reloj pulsera
de los soldados muertos?
Cuando se detuvieron,
en aquella oscuridad,
sus dueños disparaban al miedo.
Ellos solamente conocían los perfumes
del opio y de los puertos.
¿Quién puso la hora
a tantos duelos ?
© Arturo Joaquín
¿Dónde está el reloj pulsera
de los soldados muertos?
Cuando se detuvieron,
en aquella oscuridad,
sus dueños disparaban al miedo.
Ellos solamente conocían los perfumes
del opio y de los puertos.
¿Quién puso la hora
a tantos duelos ?
© Arturo Joaquín
Escribir un poema es todavía este rastro espeso, oficio de dedos manchados e incertidumbre. Hay una dignidad casi animal en el trazo negro que no engaña. El gel tiembla en la libreta antes de ser geometría en la pantalla. No es solo tinta. Es el peso de un domingo por...
Existe un lugar fuera de los mapas, un rincón de la memoria donde el tiempo se detiene. Alivio o condena saber que para volver debemos esperar, en el destierro, un país secreto que solo vive al cerrar los ojos. Al despertar en esta luz madura de la tarde, cuando el...
Va a ser ese día frío y chubascoso como el de César Vallejo en París. Ese día en que los taxistas no den el cambio en monedas y que nuestro crédito sea de plástico. Ese día en que los charcos no reflejen juegos de niños sino a las abuelas volando buscando los...
Tremendo poema Arturo. Muy logrado.