Poemas

Carta a un cronopio

Carta a un Cronopio de Sangre Leopoldo, Leopoldo María, joven y eterno difunto: Me llega, al fin, tu silencio definitivo, el que ya no es pose ni teatro, el que no  necesita cocacolas ni barrotes...

Cuerpo sin sombra

Huyo de la piel que se deshace mi cuerpo es un festín de llagas una verdad sin sepulcro. La herrumbre de la armadura como el viejo desecho de Dios.   Una lápida sin fecha  que no conoce la...

La farsa de Arthur Lowell

El quirófano apestaba a desinfectante y a miedo. Allí estaba yo, Arthur Lowell  de setenta años en una bata  que se abría por detrás.   El joven enfermero  me miró con lástima  mientras...

Carta para Arvo Pärt

El pan de la mañana, Arvo, trajo migajas de plomo.  El Dios que me desgarra el pecho no sabe de cenizas,  solo del hondo abismo que a veces me nombra. Tus campanas deberían ser de hielo.  No hay...

Cuento sin hada

No me busques en el jardín.  El cristal es una mentira frágil.  Mi piel no tiene rastro de nieve.    Soy el hambre, el fango que sube. La bruja no me dio su manzana.  La encontré caída de un...

Lugares y objetos

Sin decir palabra (A Dersu Uzala y a Juan Carlos del Campo) El día comienza los cazadores regresan en descenso: tres figuras dobladas como puntos y coma, sus perros resignados no traen nada. El humo...

Habitando el trabajo ajeno

Larvas Que no vinieron se abrieron desde la carne. Un roce, o una pérdida. Respiraba como un vidrio quebrado bajo la lengua. Un nudo dormido entre dientes. La piel no cierra. No, desde entonces....

Tankas enhebrando el ayer

Te vistes de pena y vistes al mundo.  Cosiste mi ayer con hilos de  nubes. y ahora tejes los mios.   Lo que fui es una sombra que acecha,  y a veces me clava.  su aguijón de nostalgia aunque...

Museo de las cosas que callan

He reunido, a ratos sueltos, como quien recoge lo que la lluvia no moja, miniaturas de animales mudos. Un facóquero sin colmillos sueña con barro sin filo, con guerra sin dientes. Dos cebras...

Muy cerca y muy lejos

Pasamos de recorrer el pasillo para descolgar un teléfono que nos reclamaba con su timbre insistente, a ir sentados silenciosos en un tren que avanza a doscientos kilómetros por hora, mientras...

Farenheit 451

Tras la negrura y la herrumbre de esta ciudad, la luz se pudre al otro lado del horizonte, inalcanzable. Las calles son un cementerio de biografías que a nadie interesan, de vidas que fueron. Las ventanas han echado el cierre. No esperan el azar de una revuelta, solo...

Carta a un cronopio

Carta a un Cronopio de Sangre Leopoldo, Leopoldo María, joven y eterno difunto: Me llega, al fin, tu silencio definitivo, el que ya no es pose ni teatro, el que no  necesita cocacolas ni barrotes para ser real. Acá, donde la muerte es solo otra forma de perder las...

Cuerpo sin sombra

Huyo de la piel que se deshace mi cuerpo es un festín de llagas una verdad sin sepulcro. La herrumbre de la armadura como el viejo desecho de Dios.   Una lápida sin fecha  que no conoce la mosca voladora sobre el inútil glande de Ezra Pound.   Soy la rata...

La farsa de Arthur Lowell

El quirófano apestaba a desinfectante y a miedo. Allí estaba yo, Arthur Lowell  de setenta años en una bata  que se abría por detrás.   El joven enfermero  me miró con lástima  mientras tanteaba con la aguja.  La anestesista fingió interés ¿Por qué?  ¿Por qué...

Carta para Arvo Pärt

El pan de la mañana, Arvo, trajo migajas de plomo.  El Dios que me desgarra el pecho no sabe de cenizas,  solo del hondo abismo que a veces me nombra. Tus campanas deberían ser de hielo.  No hay mano que empuñe el cuchillo  si la sangre se congela en las venas.  ...

Cuento sin hada

No me busques en el jardín.  El cristal es una mentira frágil.  Mi piel no tiene rastro de nieve.    Soy el hambre, el fango que sube. La bruja no me dio su manzana.  La encontré caída de un árbol sin nombre,  y en su silencio, la mordí.    En el fondo,  en...