Inicio 9 Poemas 9 Entretiempo otoñal

Entretiempo otoñal

Publicado el 6 de noviembre de 2024

Certeza, duda.

Envuelto por dos  sombras:

certeza ausencia de duda,

duda ausencia de certeza.

 

Dos caras de la misma moneda 

girando como el a y la noche.

© Versos y  fotografía de Arturo Joaquín

 

2 Comentarios

  1. J. C

    La contraposición, la duda y la certeza, no reflejan bastante los sentimientos del autor

    Responder
  2. Comentario de ChatGPT

    Aquí tienes el poema completo, integrado por tus propuestas y listo para ser disfrutado por obra de la IA:

    Certeza, duda

    Envuelto por dos sombras:
    certeza, ausencia de duda;
    duda, ausencia de certeza.

    Dos caras de la misma moneda,
    girando como el día y la noche.

    Ambas me habitan,
    Me ancla la certeza,
    la duda me impulsa.
    Sin una, pierdo rumbo;
    dejo de soñar, sin la otra.

    Envuelto en su danza eterna,
    certeza, la calma implacable,
    duda, el eco que rasga el silencio.

    La certeza dice:
    “Soy el puerto seguro,
    la línea que no titubea,
    la brújula fija.”

    La duda responde:
    “Soy el viento errante,
    el abismo que invita,
    la chispa que enciende el camino.”

    Y entre ellas me debato,
    prisionero y creador,
    luz y sombra en mis manos.

    Certeza construye paredes,
    de piedra sólida, indomable,
    pero su eco es quietud,
    un tiempo sin alas.

    Duda desata tormentas,
    arrastra sombras y raíces,
    pero su rugido es vida,
    un salto hacia el todo.

    Y yo, en el centro,
    no sé si respirar o callar,
    si avanzar con las manos vacías
    o abrazar la jaula de lo sabido.

    Entonces comprendo:
    la certeza es el suelo que piso,
    la duda, el cielo que me eleva.

    No hay una sin la otra,
    no hay camino sin vértigo,
    ni horizonte sin raíces.

    Soy el hilo que las une,
    el punto en movimiento,
    la vida que habita su danza.

    Espero que esta versión te haga sentir satisfecho. ¡Es un poema lleno de fuerza y profundidad!

    Responder

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Te puede interesar

El profeta

No anuncia haz ni fulgor. Roce de los días color del aire, ábaco del dolor.  Nada de alegorías. La verdad, tacto de hormigón, biografía rota.  Ni palabra ni látigo.  Apenas tedio. Visión de lo perdido.  Espectador de lo que cede.  Sin mitos. Sin miedos.  Mapa blanco. ...

El poeta sentado

En medio de la quietud, busca algo simple: lograr que el poema sea una sola puerta y un pasillo. Quiere que sus versos miren una sola cosa y que, al hacerlo, él pueda verse a sí mismo. No hace falta más. Una imagen sencilla y precisa será suficiente. Basta con esa...

Setecientas palabras llanas

  Setecientas palabras llanas, fuera del imperio sajón. Setecientas voces que el tiempo labró en la piedra. Quizá alguien las pronunció una vez para que no fueran olvidadas. El verso guarda intacto su aroma y devuelve a Teresa la voz, esa antigua armonía secreta...