Certeza, duda.
Envuelto por dos sombras:
certeza ausencia de duda,
duda ausencia de certeza.
Dos caras de la misma moneda
girando como el día y la noche.
© Versos y fotografía de Arturo Joaquín
Certeza, duda.
Envuelto por dos sombras:
certeza ausencia de duda,
duda ausencia de certeza.
Dos caras de la misma moneda
girando como el día y la noche.
© Versos y fotografía de Arturo Joaquín
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La contraposición, la duda y la certeza, no reflejan bastante los sentimientos del autor
Aquí tienes el poema completo, integrado por tus propuestas y listo para ser disfrutado por obra de la IA:
Certeza, duda
Envuelto por dos sombras:
certeza, ausencia de duda;
duda, ausencia de certeza.
Dos caras de la misma moneda,
girando como el día y la noche.
Ambas me habitan,
Me ancla la certeza,
la duda me impulsa.
Sin una, pierdo rumbo;
dejo de soñar, sin la otra.
Envuelto en su danza eterna,
certeza, la calma implacable,
duda, el eco que rasga el silencio.
La certeza dice:
“Soy el puerto seguro,
la línea que no titubea,
la brújula fija.”
La duda responde:
“Soy el viento errante,
el abismo que invita,
la chispa que enciende el camino.”
Y entre ellas me debato,
prisionero y creador,
luz y sombra en mis manos.
Certeza construye paredes,
de piedra sólida, indomable,
pero su eco es quietud,
un tiempo sin alas.
Duda desata tormentas,
arrastra sombras y raíces,
pero su rugido es vida,
un salto hacia el todo.
Y yo, en el centro,
no sé si respirar o callar,
si avanzar con las manos vacías
o abrazar la jaula de lo sabido.
Entonces comprendo:
la certeza es el suelo que piso,
la duda, el cielo que me eleva.
No hay una sin la otra,
no hay camino sin vértigo,
ni horizonte sin raíces.
Soy el hilo que las une,
el punto en movimiento,
la vida que habita su danza.
Espero que esta versión te haga sentir satisfecho. ¡Es un poema lleno de fuerza y profundidad!