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Carta a un cronopio

Publicado el 3 de octubre de 2025

Carta a un Cronopio de Sangre

Leopoldo, Leopoldo María, joven y eterno difunto:

Me llega, al fin, tu silencio definitivo, el que ya no es pose ni teatro, el que no  necesita cocacolas ni barrotes para ser real. Acá, donde la muerte es solo otra forma de perder las manecillas, hemos estado esperándote, aunque vos ya anduvieras en esa otra parte desde hacía décadas.

Los ecos de tu furia se quedaron en la Tierra como un charco hermoso y sucio. Quiero hablarte de ese charco: fuiste, lo reconozco, un cronopio de sangre: un torrente de vida desobediente, sin manual de instrucciones, que hizo de la caída su única ética. Pero, mirá  ¿cuánta de esa escenografía de monstruo era necesaria? Sé que la máscara te salvó que el poeta necesitaba ese ruido para escribir contra el mundo, pero tú, ¡ay, tú!, te amarraste demasiado en el gesto.

Ahora, que ya quemaste el disfraz y no hay público, espero que tu alma descanse de esa necesidad de ser leyenda. Descansá, Leopoldo. Descansá. Acá el asma y la melancolía son leves.

Te abrazo sin prisa, sin pose y sin adjetivos.

Tuyo siempre Julio, escrito el dieciséis de octubre del año dos mil veinticinco.

2 Comentarios

  1. Objetivo

    He intentado componer un texto articulado mediante la intertextualidad. Mi objetivo ha sido tejer estilos y referencias a distintos escritores dentro del propio escrito para establecer un diálogo.
    En este caso, Julio Cortázar (1914-1984) dialoga por carta con Leopoldo María Panero (1948-2014). Ambos se comunican como vecinos de un lugar donde “no hay que hacer fila”, lo que alude a un espacio atemporal o el más allá. El lado de afuera.

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  2. Milio

    Paciente la espera, plácido el alivio. Parisino, bonaerense y de Ciudá Naranco. El mundo ye un pañuelu en el que cabemos todos cuando hai sensibilidad.

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