Apagada la antorcha.
El hilo de oro,
se vuelve óxido de barandilla
en la garganta.
No basta la calle, ni el desdén,
ni el viejo tiritar de la desnudez.
Hay para el miedo un refugio
un cuarto trastero sin bombilla.
( Lectura de Nuria Marín )
Apagada la antorcha.
El hilo de oro,
se vuelve óxido de barandilla
en la garganta.
No basta la calle, ni el desdén,
ni el viejo tiritar de la desnudez.
Hay para el miedo un refugio
un cuarto trastero sin bombilla.
( Lectura de Nuria Marín )
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Va a ser ese día frío y chubascoso como el de César Vallejo en París. Ese día en que los taxistas no den el cambio en monedas y que nuestro crédito sea de plástico. Ese día en que los charcos no reflejen juegos de niños sino a las abuelas volando buscando los...
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