El profeta
No anuncia haz ni fulgor. Roce de los días color del aire, ábaco del dolor. Nada de alegorías. La verdad, tacto de hormigón, biografía rota. Ni palabra ni látigo. Apenas tedio. Visión de lo perdido. Espectador de lo que cede. Sin mitos. Sin miedos. Mapa blanco. ...

¡Interesante concatenación!
Anónimo ¿eres Luis Enrique?
La llama
El búho ha apagado
las velas del cementerio.
El alba roba aceite a las farolas.
El frío detiene la primavera.
La ciudad bosteza en los charcos.
Todo sigue lo mismo.
Nada alumbra
al poeta camaleón.
Torpe destructor del yo
intenta construir
encima de toda intención.
La materia negra de lo cotidiano
espera y escucha
desde la ausencia pedirá paso
para alumbrar
la palabra que busca.