Inicio 9 Con Ton y Son 9 Caronte

Caronte

Publicado el 22 de noviembre de 2021

Caronte.1

Aquel lugar labró su gesto grave,
allí entendió el silencio de los gatos
y el sueño en el vacío de los platos.
Sintió gritar al frío de la llave.

Sus pasos, polizones en la nave
letal mareo bajo sus zapatos,
allí pudo velar viejos relatos
allí pudo encontrar viento mas suave.

Rogó ver con el brillo de las olas
la sal perlada en ojos que se han ido;
allí, fieles plegarias, flotan solas.

Con la ausencia, otras voces han surgido,
se apagan y se encienden las farolas
vistiendo de harapos al olvido.

© 2022 Música y voz Pilu Velver
© 2021 Soneto Arturo Joaquín

Caronte.2

 

Aquel lugar labró su gesto grave,
allí entendió el silencio, de los gatos
y el sueño en el vacío de los platos.
Sintió gritar al frío de la llave.

Sus pasos, polizones en la nave
letal mareo bajo sus zapatos,
allí pudo velar viejos relatos,
allí pudo encontrar viento mas suave.

Rogó ver con el brillo de las olas
la sal perlada en ojos que se han ido;
allí, fieles plegarias, flotan solas.

Con la ausencia, otras voces han surgido,
se apagan y se encienden las farolas
vistiendo de harapos al olvido.

Aquel lugar labró, su gesto grave.

© 2022 Música y voz Pilar Narejos
© 2021 Versos de Arturo Joaquín

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Te puede interesar

El profeta

No anuncia haz ni fulgor. Roce de los días color del aire, ábaco del dolor.  Nada de alegorías. La verdad, tacto de hormigón, biografía rota.  Ni palabra ni látigo.  Apenas tedio. Visión de lo perdido.  Espectador de lo que cede.  Sin mitos. Sin miedos.  Mapa blanco. ...

El poeta sentado

En medio de la quietud, busca algo simple: lograr que el poema sea una sola puerta y un pasillo. Quiere que sus versos miren una sola cosa y que, al hacerlo, él pueda verse a sí mismo. No hace falta más. Una imagen sencilla y precisa será suficiente. Basta con esa...

Setecientas palabras llanas

  Setecientas palabras llanas, fuera del imperio sajón. Setecientas voces que el tiempo labró en la piedra. Quizá alguien las pronunció una vez para que no fueran olvidadas. El verso guarda intacto su aroma y devuelve a Teresa la voz, esa antigua armonía secreta...