Cae la noche.
Se ha apagado la música
en las calles
que nos han visto pasar.
En los charcos,
colillas humeantes,
sudor de asfalto.
Nubes familiares
cruzan los tejados.
Baja del Naranco
la voz de siempre,
como si aún pudiéramos
ser apenas
el orbayu.
Milio el del Nido lee los versos de Arturo Joaquín
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