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Con el rostro triste y el corazón contento

Publicado el 16 de marzo de 2021

Nació y se crio en una familia donde entre él y su hermano se repartían seis nombres, el mayor fue inscrito como  “José Carlos Santos Enrique” en el registro civil y él como “Pelayo Ortega Movillo” el 24 de agosto de 1956, en Mieres del Camino (Asturias). Pero su padrino le bautizó como “Julio Pelayo”. Cosas de antes. En casa se le llamó Julio, siempre con el diminutivo de “Julito”. Infancia de cuenca minera. Cuando ya de adulto tuvo que funcionar por su cuenta eligió  ser Pelayo.

Pelayo Ortega en Oviedo hacia 1970

¿Recuerdas tus primeros apuntes pictóricos de aquél rellano de la escalera, delante de la puerta del piso? En aquel pequeño espacio, dibujabas con la luz del amanecer. Allí donde frecuentemente se cruzaban los pasos de los  que regresaban de noches de rock and roll, con los que salían a buzonear panfletos.

“Si, aquellos tiempos ya lejanos de nuestra juventud en un piso de estudiantes fue una época muy bonita y cargada de ilusiones pero también de incertidumbres frente al futuro más próximo que nos acechaba. España vivía los últimos años del régimen de Franco La democracia estaba en ciernes y para un joven de aquella época todo atisbo de innovación y modernidad era motivo de gran entusiasmo. El país estaba cambiando a marchas forzadas.

Yo en aquella época vivía  muy centrado en mi deseo de ser pintor   y mis días consistían fundamentalmente en la asistencia a la Escuela de Arte de Oviedo y el trabajo en casa pero siempre había buenos momentos para compartir con los que habitábamos en aquel desvencijado piso de la calle San Bernabé de Oviedo. Los recuerdos y amistades de aquella época quedaron grabados  en mi memoria”.

 

¿Y las primeras exposiciones? Me acuerdo de una titulada “Serie Negra” en el antiguo Instituto Jovellanos de Gijón que tenía todos tus cuadros completamente en negro.

“Entorno a 1970, celebre junto con otros jóvenes compañeros, entre ellos tu hermano Francisco García , nuestra primera muestra  pública en una galería de Oviedo; Benedett , pionera e histórica galería de arte asturiana ya desaparecida hace años.

Nuestros trabajos tuvieron una cierta repercusión en la ciudad . Manolo Avello emblemático periodista y cronista oficial de Oviedo público un entrañable y cariñoso artículo en el diario La Nueva España valorando positivamente nuestras incipientes obras. Se notaba en este hecho  la amistad que le unía con tu padre por trabajar juntos en la Delegación de Información y Turismo de aquella época

Eran años que para cualquier joven aprendiz de artista su afán era sobre todo buscar y experimentar los posibles lenguajes pictóricos que definieran poco a poco nuestra identidad artística .

Yo estaba muy centrado en el dibujo y la forma y quizás de ahí derivase la monocromía de mis obras de aquel momento .  El interés y la preocupación por el color y la materia pictórica  llegaría muchos años mas tarde ya residiendo en Madrid”.


Calle Zurita, duchas públicas de la Glorieta de Embajadores, copista del Prado. 

Muerte de Franco. Taller de grabado de Dimitri Papageorgiu …

“Efectivamente,  de la capital de Asturias me traslade a Madrid en el año 1975. Mi deseo de aprendizaje hacia obligado y necesario irme a vivir y estudiar en la ciudad “rompeolas de todas las Españas ” y de todas las ilusiones , que decía el poeta Antonio Machado.  

Como bien apuntas uno de mis primeros domicilios en Madrid fue un pequeño piso en la calle Zurita en donde alguna vez me visitaste , enclavado en uno de los barrios más castizos y populares de la capital, Lavapiés. Era mi casa una vivienda muy humilde que carecía hasta de cuarto de baño y para asearnos teníamos que ir a las duchas públicas municipales que estaban y siguen estando activas en la Glorieta de Embajadores.

Esos primeros años en Madrid supuso para mí un gran impulso por tener a mi alcance  un gran abanico de posibilidades en cuanto al conocimiento y aprendizaje de  mi vocación pictórica.

La estancia en Madrid que se prolongó durante muchos años y que desde entonces  sigue siendo también mi residencia junto con Gijón, supuso también desde el punto de vista personal una serie de hechos y vivencias determinantes en mi vida particular  cómo fue mi matrimonio con Ángeles Gómez Mayo , asturiana como yo pero a la que conocí en Madrid  y el nacimiento de mi hijo Javier en esta ciudad en 1987 .

En Madrid viví también en directo  hechos históricos determinantes para nuestro país, como fue toda la transición política hasta las primeras elecciones generales, la movida cultural madrileña,  …

Considero a Madrid como mi casa por su carácter abierto y cosmopolita. Esto hace que le tenga mucho  cariño como ciudad dura pero al mismo tiempo  acogedora, como pocas hay en el mundo”.

 

¿Qué pintores eran tus referentes entre los asturianos? 

Mi vocación pictórica nació en Gijón al ver por primera vez las obras de los dos grandes y geniales artistas Nicanor Piñole y Evaristo Valle”.

 

¿Y entre los pintores del resto de España y del mundo?

Ahí ya entran un número casi inabarcable de grandes pintores que de una u otra forma me sirvieron para encontrar mi camino y mi lenguaje desde el estímulo y la enseñanza magistral  de sus obras.

Del renacimiento italiano (Leonardo, Rafael, Botticeli…), del barroco español (Velázquez, Zurbarán, Ribera…), de las vanguardias históricas europeas (Klee, Picasso, Chirico, Torres García, Mondrian…), de la abstracción pictórica española de los años cincuenta (El Grupo de Cuenca, Tapies, Antonio Suárez, José Guerrero, Millares, Lucio Muñoz…), y del expresionismo abstracto norteamericano (Rocko, Newman, Pollók, Still …)”.

 

Mas tarde, volvimos a coincidir en tu querido Gijón: Carantoña, Atalaya, Cornión, Pessoa.
Entre conversaciones y humo. Viviendo en las lluviosas y crepusculares melancolías de la provincia. Las ideas siempre te pillaban trabajando en tu estudio/taller.

Si , al igual que Madrid , Gijón es mi ciudad, supuso para mí familia una auténtica tierra de promisión .

En esta ciudad , la más cosmopolita y liberal de las grandes ciudades asturianas fue donde descubrí mi vocación por la pintura y a ello contribuyeron con su estímulo , además de sus artistas , también personalidades como Francisco Carantoña , un buen amigo a pesar de la diferencia de edad y un auténtico sabio , gran periodista y gran persona  , Eduardo Vigil y Amador Fernández que desde sus librerías y galerías de arte Atalaya y Cornión me apoyaron desde el primer momento en el difícil objetivo de llegar a ser pintor.

A todos ellos siempre mi mas profunda gratitud”.

 

¿Eras muy disciplinado en tu actividad pictórica del día a día? 

La pintura es una carrera y es una profesión. Como carrera lo es de fondo y como profesión es complicada pero no menos que casi todas las profesiones.  Hoy en día si se persiste con constancia y se busca buena  formación y conocimientos adecuados se puede llegar a vivir con dignidad de ella .  Existen muchos mitos falsos y malentendidos respecto a nuestro trabajo, fruto casi siempre de un visión romántica y novelesca de nuestra actividad .

La realidad es bien distinta y en esta profesión de lo que se trata es de ser firme en nuestros compromisos para con nosotros mismos  y para con los demás . Sea este  un particular o una institución pública o privada. A quien confíe en nuestro  trabajo se debe siempre responder con la mayor entrega posible e intentar hacer las cosas lo mejor que se sepa y se pueda .

Todo ello por supuesto no tiene nada que ver  con la imprecisa palabra inspiración . Como decía Picasso la pintura , el arte  es siempre fruto en un noventa y cinco por ciento de trabajo y  un cinco por ciento de talento o inspiración. Es decir, trabajo , trabajo y más trabajo. Con seriedad y constancia las cosas poco a poco se van consiguiendo .  Lo demás son cuentos y leyendas  que no se parecen en nada a la realidad y como decía también Camilo José Cela respecto a la parecida vocación de escritor: el que resiste gana”.

Después de la serie de pinturas “La Provincia” que estaba definida por atmósferas norteñas, lluviosas , oscuras y casi monocromáticas,  vino “La Provincia Blanca” ¿ Tuvo algo que ver en ese giro de la oscuridad septentrional a la luminosidad y transparencia del sur, el nacimiento de tu hijo?

Pues seguramente sí. La evolución de la obra de un creador está sujeta a influencias tanto formales como personales , más difíciles estás últimas de precisar con consciencia y objetividad pero  presentes en la vida y ejerciendo sobre nuestra actividad un peso determinante sin duda.

En mi caso nunca me ha gustado demasiado  sistematizar las razones precisas de la evolución que mi obra ha tenido a lo largo de más de cuarenta años de actividad .

Los cambios personales en la vida de un pintor, y el nacimiento de un hijo es uno de los hechos más determinantes en la vida de cualquier persona , tiene obligatoriamente que influir en el estado de ánimo y por tanto acaba teniendo una plasmación real y formal en nuestra obra .  Ese deseo de luminosidad y esperanza en el destino va ineludiblemente asociada en el ser humano a la descendencia y por tanto tiene que repercutir en los aspectos estéticos y conceptuales de cualquier obra pictórica”.

 

En marzo de 1999 el entonces director de la galería Marlborough Pierre Levai adquirió en el stand de Cornión en ARCO las obras “El pan nuestro de cada día” y “La taberna del puerto”, comenzó así para Pelayo una nueva y muy brillante trayectoria artística. Firma un contrato con una de las más importantes galerías del mundo, que le ha llevado a exponer en las salas de diferentes lugares de España, en Nueva York y en Mónaco.  

 

Lleva muchos años surfeando la ola del éxito, de todo ello ya hay constancia en numerosas entrevistas, mi intención en esta charla era recrear sus primeros pasos por el mundo del arte. Siento que la misión está cumplida, cuando Pelayo comenta a micro apagado:

Creo que lo que vivimos en común, sobre todo por la coincidencia en Oviedo en aquel piso “el grasin” de nuestra juventud, es la parte más significativa y original de una época de la que yo nunca había hablado hasta ahora y sin embargo es resaltable e interesante”.

 

 Continuaremos celebrando la amistad, con el rostro triste y el corazón contento. 

 

                                           © 2021  Texto e imagen Pelayo Ortega Movillo / Arturo García Fernández

2 Comentarios

  1. Sergio C Fanjul

    Me interesa mucho esta entrevista ya que Pelayo Ortega es un conocido pintor de nuestra tierra y aparece la calle Zurita en Lavapiés, que es una de las que linda con mi edificio. Se nota mucho compadreo en la interviú, porque sois viejos amigos, si esto fuera una publicación profesional habría que limarlo un poco, que no fuera tan evidente, disimular un poco la amistad. Los agradecimientos y todo eso, por ejemplo, no hace falta que aparezcan en el texto. Las preguntas me parecen bien hechas, tirando del hilo de tus propios recuerdos. También esas que no son explícitamente una pregunta, sino una enumeración de temas o escenas. “Calle Zurita, duchas en Embajadores, etc”. Echo en falta, dado el tono nostálgico de la entrevista, más anécdotas concretas, donde se cuenten cosas que pasaron, más allá de lugares y personas… Con más anécdotas quedaría mejor. Ah y te quedó muy larga. Pero interesante, sí. Sergio C Fanjul

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