Bajo el mar,
habito la roca que el erizo perfora.
Doliente hospitalidad
para un inquilino sin patria.
Busco lo ajeno a mi ayer.
Aquí lo real se impone sin cosmética,
un golpe del frío en el rostro.
He dejado de ser propiedad.
Acepto el recibo de la luz
sobre la mesa.
(Lectura de Nuria Marín)
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