No me busques en el jardín.
El cristal es una mentira frágil.
Mi piel no tiene rastro de nieve.
Soy el hambre, el fango que sube.
La bruja no me dio su manzana.
La encontré caída de un árbol sin nombre,
y en su silencio, la mordí.
En el fondo,
en esa oscuridad sin forma,
soy el olvido, soy lo que la devora,
soy nieve fundida en el cristal.
No hubo veneno,
no hubo dulzura,
solo el peso de la tierra.
© Versos de Arturo Joaquín
“Cuento sin hada” es un rechazo poético a los cuentos de hadas y sus ideales de pureza y dulzura. Me apropio de una realidad cruda, identificándome no con la princesa, sino con el fango y el hambre.
La manzana no trae ni veneno ni dulzura, solo el peso de la tierra, simbolizando una verdad sin filtros. He querido cerrar el poema con una negación de los arquetipos, afirmando que el verdadero “yo” es el olvido que devora a la fantasía, y que coloca así la autenticidad sobre la ilusión.