Inicio 9 Poemas 9 Cuento sin hada

Cuento sin hada

Publicado el 5 de septiembre de 2025

No me busques en el jardín. 

El cristal es una mentira frágil. 

Mi piel no tiene rastro de nieve. 

 

Soy el hambre, el fango que sube.

La bruja no me dio su manzana. 

La encontré caída de un árbol sin nombre, 

y en su silencio, la mordí. 

 

En el fondo, 

en esa oscuridad sin forma, 

soy el olvido, soy lo que la devora,

soy nieve fundida en el cristal.

 

No hubo veneno,

no hubo dulzura,

solo el peso de la tierra.

 

 

© Versos de Arturo Joaquín

1 Comentario

  1. Justificación poética

    “Cuento sin hada” es un rechazo poético a los cuentos de hadas y sus ideales de pureza y dulzura. Me apropio de una realidad cruda, identificándome no con la princesa, sino con el fango y el hambre.
    La manzana no trae ni veneno ni dulzura, solo el peso de la tierra, simbolizando una verdad sin filtros. He querido cerrar el poema con una negación de los arquetipos, afirmando que el verdadero “yo” es el olvido que devora a la fantasía, y que coloca así la autenticidad sobre la ilusión.

    Responder

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Te puede interesar

Farenheit 451

Tras la negrura y la herrumbre de esta ciudad, la luz se pudre al otro lado del horizonte, inalcanzable. Las calles son un cementerio de biografías que a nadie interesan, de vidas que fueron. Las ventanas han echado el cierre. No esperan el azar de una revuelta, solo...

Carta a un cronopio

Carta a un Cronopio de Sangre Leopoldo, Leopoldo María, joven y eterno difunto: Me llega, al fin, tu silencio definitivo, el que ya no es pose ni teatro, el que no  necesita cocacolas ni barrotes para ser real. Acá, donde la muerte es solo otra forma de perder las...

Cuerpo sin sombra

Huyo de la piel que se deshace mi cuerpo es un festín de llagas una verdad sin sepulcro. La herrumbre de la armadura como el viejo desecho de Dios.   Una lápida sin fecha  que no conoce la mosca voladora sobre el inútil glande de Ezra Pound.   Soy la rata...