Inicio 9 Poemas 9 El dia que Ermonela Jaho interpretó Adriana Lecouvreur

El dia que Ermonela Jaho interpretó Adriana Lecouvreur

Publicado el 4 de febrero de 2022
Sabes que tu lengua es un tobogán
para tu caracol mascota
que te regala dardos de cal jugueteando en la jaula de tus dientes
tras una cortina de luz que diluye el duelo de las toses en la penumbra
cuando en el foso abre sus mandíbulas un ataúd.

Ya no es la que partió de Tirana
en una balsa donde navegaba tu suprema melodía.
Aquellos maderos negros y blancos amarrados por las cuerdas
armonizan en tu garganta la hiedra de bemoles y sostenidos
sin que un modesto becuadro pueda sosegarte.

Has aprendido
como gozar ese tiempo
de los que en La Menor aman.

Es para Adriana el aroma de las violetas
de tu canto tiple lubricado de baba y espuma
povere fiori en la batalla de la verdad.

Con su perfume les toca detener el movimiento
del teatro con veneno del teatro
y dejar el color de tu voz pintado en mis oídos. 

Esos que desde el patio de butacas
ven como los destellos de las lágrimas de una araña
regalan a los contratenores una piscina de perlas.

Adriana Lecouvreur

En la Tirana comunista, su ciudad natal, la soprano albanesa Ermonela Jaho  forjó su aprendizaje con la disciplina militar y las clases de filosofía de su padre. Posteriormente fué inmigrante en Italia, donde continuó su formación. Ayer en el Teatro Campoamor de Oviedo como Adriana Lecouvreur demostró toda su verdad.

© 2022 Versos de Arturo Joaquín

1 Comentario

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Te puede interesar

El profeta

No anuncia haz ni fulgor. Roce de los días color del aire, ábaco del dolor.  Nada de alegorías. La verdad, tacto de hormigón, biografía rota.  Ni palabra ni látigo.  Apenas tedio. Visión de lo perdido.  Espectador de lo que cede.  Sin mitos. Sin miedos.  Mapa blanco. ...

El poeta sentado

En medio de la quietud, busca algo simple: lograr que el poema sea una sola puerta y un pasillo. Quiere que sus versos miren una sola cosa y que, al hacerlo, él pueda verse a sí mismo. No hace falta más. Una imagen sencilla y precisa será suficiente. Basta con esa...

Setecientas palabras llanas

  Setecientas palabras llanas, fuera del imperio sajón. Setecientas voces que el tiempo labró en la piedra. Quizá alguien las pronunció una vez para que no fueran olvidadas. El verso guarda intacto su aroma y devuelve a Teresa la voz, esa antigua armonía secreta...