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Habitando el trabajo ajeno

Publicado el 1 de septiembre de 2025

Larvas


Que no vinieron
se abrieron
desde la carne.
Un roce,
o una pérdida.
Respiraba
como un vidrio quebrado
bajo la lengua.
Un nudo
dormido
entre dientes.
La piel no cierra.
No, desde entonces.
Algo se arrastra
donde fue el centro
los bordes tiemblan.
Sin forma
ni recuerdo
solo un resto.
Guardo la marca
no hay rostro
pero pesa.
¿Fue? ¿Fui? ¿Era?
No hubo nombre
solo un hueco
y larvas, siempre con hambre.

Un huevo marrón


A veces la veo.
Esa criatura andrógina que arremete contra el viento.
Su arma, el pico. 
Su constancia, la basura
que trae en el estómago desde el norte.
Y mi noche se contamina de ella.
He llegado al faro 
el camino 
un hueso blanco 
los dientes de león 
alas flacas.
Ella regurgitó  
un anillo 
un hueso
dos cabezas de pescado.
Me lo puse 
en la izquierda
me bailaba.
"María no es el mío"  
lo repito en voz baja.
Temo ser volátil 
temo ser carroña.
La gaviota 
una flema clavada.
El faro: un techo de cartón,  
una puerta que ya no abre.
Un huevo marrón en el centro del nido



© Versos de Arturo Joaquín

 

2 Comentarios

  1. Justificación poética

    El poema “Larvas” se inspira en el relato “Nido de orugas” de Fernanda García Lao, que se encuentra en su libro Teoría del tacto.
    Para escribirlo, me despojé de las metáforas complicadas para poder hablar de la vulnerabilidad de una forma sencilla y directa.
    Adopté un lenguaje minimalista, con versos cortos que buscan transmitir emociones profundas, siempre enfocándose en el cuerpo para expresar el dolor.
    He evitado en gran medida el uso de la puntuación.
    Me centré en un ritmo seco, eliminando todo lo que no considere esencial para dejar la herida al descubierto.
    En definitiva, he buscado que el poema sea austero, directo y de ritmo cortante.

    Responder
  2. Justificación poética

    El poema “Un huevo marrón” se inspira en el relato “Gaviota en mi lugar” de Fernanda García Lao, publicado en su libro Teoría del tacto.
    Fernanda utiliza la figura de la gaviota para subvertir su simbolismo de libertad, transformándola en un animal carroñero y obsesivo. A través de este giro, la autora explora el desarraigo como motor creativo, la memoria que reside en el cuerpo y la dolorosa fragmentación del yo.
    He intentado combinar una melancolía reflexiva y unas imágenes crudas con una voz íntima.
    He intentado que el poema no se base en lo que cuenta, sino en lo que evoca.

    Responder

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