A veces ignora por dónde va, hip
a ratos le importa poco.
Evita los selfies odia verse, hip
pero se mira sin descanso.
Bebe un café frío, hip
pegado al ventanal.
Si llueve prescinde del paraguas, hip
acepta la paciencia del agua.
Vive sin esperar llamadas ha firmado, hip
la paz con la ausencia.
Siempre mantiene abierta la puerta, hip
deja que le invada la noche.
Duerme con los ojos abiertos, hip
buscando alguna tregua en el techo.
Con el frío del tanatorio, hip
le acaba por dar hipo.
Desconoce que es un gesto vulgar, hip
en un trámite tan serio.
(Lectura de Teresa Ferreiro y de José Luis Busto)
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