Inicio 9 Relatos 9 Inseparables

Inseparables

Publicado el 21 de diciembre de 2015

Delante del portal de su casa traspasada la puerta se detienen, como todos las mañanas salen a pasear.
En la vetusta ciudad se viste bien para cada ocasión. Ella combinada en beige. Él luce fina pana verde. Ella peinada impecablemente. Él tiene escaso y cano pelo.

En ella hace tiempo habita el olvido. Su hoy o mañana siempre son él.
Las próximas horas prometen ser estables y soleadas, pero ella asevera con enfado ¡va a llover! ¡va a llover!
Ví como se alejaron, bajo un solo paraguas que él sostenía cortésmente. Ella cogida a su brazo. Estampa chocante entre gentes con prisa en un día claro.

Hace menos de un mes se ha celebrado un concurrido funeral por él.  Al regresar de la ceremonia, una de sus hijas le puso el anillo de boda a ella. La viuda ignorante de todo los sucedido, contemplo los dos aros en su dedo, luego se metió en la cama y dejó de comer.
Estoy en su funeral.

 

© Texto del 2015 de Arturo Joaquín

2 Comentarios

  1. Maria Carmen

    Que tristeza,Arturo.

    Responder
    • Arturo

      La escena que cuento la contemple desde un portal.
      El Alzheimer, en ella ya se había manifestado.
      Y eran los padres de un entrañable amigo.

      Responder

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Te puede interesar

El profeta

No anuncia haz ni fulgor. Roce de los días color del aire, ábaco del dolor.  Nada de alegorías. La verdad, tacto de hormigón, biografía rota.  Ni palabra ni látigo.  Apenas tedio. Visión de lo perdido.  Espectador de lo que cede.  Sin mitos. Sin miedos.  Mapa blanco. ...

El poeta sentado

En medio de la quietud, busca algo simple: lograr que el poema sea una sola puerta y un pasillo. Quiere que sus versos miren una sola cosa y que, al hacerlo, él pueda verse a sí mismo. No hace falta más. Una imagen sencilla y precisa será suficiente. Basta con esa...

Setecientas palabras llanas

  Setecientas palabras llanas, fuera del imperio sajón. Setecientas voces que el tiempo labró en la piedra. Quizá alguien las pronunció una vez para que no fueran olvidadas. El verso guarda intacto su aroma y devuelve a Teresa la voz, esa antigua armonía secreta...