La pena te ha puesto la ropa. La hilaza
del pasado va cosiendo mi día y lo que fui,
acechante, clava su aguijón
aunque me esconda.
Un cielo desvanecido riega la noche
del olivo y la palma.
La higuera
no calla su latido.
(Lectura de Nuria Marín)
La pena te ha puesto la ropa. La hilaza
del pasado va cosiendo mi día y lo que fui,
acechante, clava su aguijón
aunque me esconda.
Un cielo desvanecido riega la noche
del olivo y la palma.
La higuera
no calla su latido.
(Lectura de Nuria Marín)
No anuncia haz ni fulgor. Roce de los días color del aire, ábaco del dolor. Nada de alegorías. La verdad, tacto de hormigón, biografía rota. Ni palabra ni látigo. Apenas tedio. Visión de lo perdido. Espectador de lo que cede. Sin mitos. Sin miedos. Mapa blanco. ...
En medio de la quietud, busca algo simple: lograr que el poema sea una sola puerta y un pasillo. Quiere que sus versos miren una sola cosa y que, al hacerlo, él pueda verse a sí mismo. No hace falta más. Una imagen sencilla y precisa será suficiente. Basta con esa...
Setecientas palabras llanas, fuera del imperio sajón. Setecientas voces que el tiempo labró en la piedra. Quizá alguien las pronunció una vez para que no fueran olvidadas. El verso guarda intacto su aroma y devuelve a Teresa la voz, esa antigua armonía secreta...
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