Nudo de hambre.
Garganta de arcilla.
Voz, aguarrás
lengua muerta.
La zarza ardiendo
donde se tira la poda.
Astilla a la deriva.
Sin rastro.
Lo abierto,
el pozo seco
donde golpea la cadena.
(Leído por Luis Enrique García-Riestra)
Nudo de hambre.
Garganta de arcilla.
Voz, aguarrás
lengua muerta.
La zarza ardiendo
donde se tira la poda.
Astilla a la deriva.
Sin rastro.
Lo abierto,
el pozo seco
donde golpea la cadena.
(Leído por Luis Enrique García-Riestra)
Setecientas palabras llanas, fuera del imperio sajón. Setecientas voces que el tiempo labró en la piedra. Quizá alguien las pronunció una vez para que no fueran olvidadas. El verso guarda intacto su aroma y devuelve a Teresa la voz, esa antigua armonía secreta...
Fumaba, y las conversaciones se volvían brasas dormidas, en aquel cenicero. En mí. No fumo, ha vuelto el invierno y al caer la tarde mi tos conversa con aquella silla vacía. (Recrea los versos Manuel Fanjul)
La edad de ser poeta. Aquel cuaderno de bordes gastados, sucio de tinta y tacto, ajeno a la gran metáfora, pretende un nombre habitando un solo sitio. Su quietud hoy por hoy, es buena noticia. El verso verdadero hallará su puerto, lejos del tañido...
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