Inicio 9 Poemas 9 Oferta limitada

Oferta limitada

Publicado el 28 de mayo de 2025

I

Soy cajera.
No virgen. No santa. No muda.
Cajera

del supermercado donde los deseos tienen código de barras
y los sueños caducan a las 23:59.

Me gustaba hablar.
Hablaba con las manos, con la lengua suelta.
Decía cosas como 

¡qué caro sale el engaño! 

¿sabías que la leche de soja no engorda la ilusión?

La jefa me ordenó:
¡ Cállate. Solo repite las promociones !
Y me volví un Eco del altavoz.

Cada vez que abría mi boca

salía lo que otros

me dictaron

dictaron.

Mi voz embalada

sin mí.

II

Lo vi
contemplarse en el cristal del congelador.
Tan solo. Tan guapo. 

Tan publicidad de perfume barato
en su reflejo tatuado con marcas.
Lo miré demasiado.

Pero ya me habían pillado los espejismos antes
y no hay 2×1 en las heridas.

Él cambió de pasillo 

de luces frías, 

seguía buscándose entre los yogures,
esperando alguno que promocione su nombre
como si fuera especial.

Nadie rebaja lo que no tiene sabor

y caducó mirándose

mirándose.

Yo apagué el altavoz

salí sin embalar, 

con voz
propia,

no dictada

como un producto

sin etiqueta.

 

 

 

© Versos de Arturo Joaquín

2 Comentarios

  1. Justificación poética

    Aprovechando que estamos en un Laboratorio de Poesía, espacio de ensayo y reescritura, me arriesgo a situar el mito clásico de Narciso en un contexto contemporáneo. Dejé a un lado mi registro lírico habitual para explorar una línea mas narrativa, que intenta jugar con el humor ácido y lo cotidiano ¿puede resultar poético, a pesar de su fuerte carga narrativa?
    En este intento, el Olimpo se convierte en un supermercado como templo moderno, Zeus rige el consumismo, Atenea es la jefa de Eco, una cajera condenada a repetir promociones, y Narciso, un cliente ególatra entre los yogures con fecha de caducidad. El estanque no es mas que la puerta de vidrio de un refrigerador que le devuelve su fría imagen.
    En este poema Eco lejos de diluirse por amor, comprende y elige. Liberada del sistema codificado del enamoramiento, sale a las 23:59 sin ticket pero con voz, como un producto sin etiqueta. De este modo, el cierre adquiere un sentido inverso al del mito clásico. Eco ya no se pierde en Narciso, se encuentra a si misma.

    Responder
  2. Arturio Joaquín

    En esta versión del poema he tenido en cuenta la observación sobre la anterior de la coordinadora del Laboratorio de Poesía. Me ha sugerido que en algunas ocasiones usara alguna elipsis para que no caiga en lo narrativo.
    Elipsis: supresión de una o más palabras de una frase que desde una punto de vista gramatical, deberían estar presentes pero sin las cuales se comprende perfectamente el sentido de la frase.

    Responder

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Te puede interesar

Farenheit 451

Tras la negrura y la herrumbre de esta ciudad, la luz se pudre al otro lado del horizonte, inalcanzable. Las calles son un cementerio de biografías que a nadie interesan, de vidas que fueron. Las ventanas han echado el cierre. No esperan el azar de una revuelta, solo...

Carta a un cronopio

Carta a un Cronopio de Sangre Leopoldo, Leopoldo María, joven y eterno difunto: Me llega, al fin, tu silencio definitivo, el que ya no es pose ni teatro, el que no  necesita cocacolas ni barrotes para ser real. Acá, donde la muerte es solo otra forma de perder las...

Cuerpo sin sombra

Huyo de la piel que se deshace mi cuerpo es un festín de llagas una verdad sin sepulcro. La herrumbre de la armadura como el viejo desecho de Dios.   Una lápida sin fecha  que no conoce la mosca voladora sobre el inútil glande de Ezra Pound.   Soy la rata...