a tí
donde quiera que aceches
donde quiera que escuches
a tí
experto en el arte de estar solo
experto en enquistarse
a tí
invisible
al huésped que dañas
a tí
muñidor de espanto
muñidor de pánico
a tí
errante sin fronteras
mineral del aire
a tí
donde quiera que aceches
donde quiera que escuches
a tí
experto en el arte de estar solo
experto en enquistarse
a tí
invisible
al huésped que dañas
a tí
muñidor de espanto
muñidor de pánico
a tí
errante sin fronteras
mineral del aire
No anuncia haz ni fulgor. Roce de los días color del aire, ábaco del dolor. Nada de alegorías. La verdad, tacto de hormigón, biografía rota. Ni palabra ni látigo. Apenas tedio. Visión de lo perdido. Espectador de lo que cede. Sin mitos. Sin miedos. Mapa blanco. ...
En medio de la quietud, busca algo simple: lograr que el poema sea una sola puerta y un pasillo. Quiere que sus versos miren una sola cosa y que, al hacerlo, él pueda verse a sí mismo. No hace falta más. Una imagen sencilla y precisa será suficiente. Basta con esa...
Setecientas palabras llanas, fuera del imperio sajón. Setecientas voces que el tiempo labró en la piedra. Quizá alguien las pronunció una vez para que no fueran olvidadas. El verso guarda intacto su aroma y devuelve a Teresa la voz, esa antigua armonía secreta...
Me convocas y respondo. Cumplo mi misión con dedicación y empeño, me desarrollo y multiplico ¿para qué? me preguntarás… Claro está, para diezmaros. Ya que de buen grado no sabéis regular vuestro exagerado número, yo me encargo. Fmdo Viruscrown
Chula la acuarela de Dávila, muy bien traida para el poema.Me gusta
Tanto el poema como la acuarela están chulos.