El profeta
No anuncia haz ni fulgor. Roce de los días color del aire, ábaco del dolor. Nada de alegorías. La verdad, tacto de hormigón, biografía rota. Ni palabra ni látigo. Apenas tedio. Visión de lo perdido. Espectador de lo que cede. Sin mitos. Sin miedos. Mapa blanco. ...


Heme aquí otra vez, el mismo: persona sin rumbo, apátrida de nacimiento… Muy lejos del lugar dónde nací (tanto q no lo recuerdo) y tampoco quiero mostrar mi enorme fragilidad.
También conozco sobradamente todo lo q hay aquí (quizá he vivido demasiado….
Por supuesto sigo halando solo… Sólo escucho vuestro eco…
De vez en cuando rompe los espejos, puede ser que en tu vacío encuentres a otro Juan Stons.