Te vistes de pena
y vistes al mundo.
Cosiste mi ayer
con hilos de nubes.
y ahora tejes los mios.
Lo que fui
es una sombra que acecha,
y a veces me clava.
su aguijón de nostalgia
aunque intente esconderme.
El sol se apaga
y la noche riega
las palmas y los olivos.
La higuera no olvida el tiempo
no calla su latido.
Hilos del ayer
tejan mis días de plata
mis lunas.
Que me lleven al rio
donde el doler se refleje en el agua..
© Versos de Arturo Joaquin
Este poema no forma parte de ningún ejercicio del “Laboratorio de Poesía” de la Escuela de Escritores de la SER. Es simplemente una licencia poética de verano, aprovechando un borrador con versos sueltos que tenía dedicados a la aguja, como imagen de lo que “confecciona vestidos mientras permanece desnuda”.
He intentado que cada estrofa se aproxime a un tanka, y eso le da un aire de orden y repetición, como si cada una fuera una cuenta de un collar. Aunque cada parte habla de algo diferente, el hecho de que todas sigan la misma forma hace que el poema se sienta como un todo, y que la arquitectura de las imágenes se sostenga.