Bajo el arco
mi sed
trazo de fango.
Bajo los guijarros
el agua
olvida su costumbre.
La lluvia deja caer
su verdor
sobre la cal viva.
(Lectura de Sai Ruiz)
Bajo el arco
mi sed
trazo de fango.
Bajo los guijarros
el agua
olvida su costumbre.
La lluvia deja caer
su verdor
sobre la cal viva.
(Lectura de Sai Ruiz)
Setecientas palabras llanas, fuera del imperio sajón. Setecientas voces que el tiempo labró en la piedra. Quizá alguien las pronunció una vez para que no fueran olvidadas. El verso guarda intacto su aroma y devuelve a Teresa la voz, esa antigua armonía secreta...
Fumaba, y las conversaciones se volvían brasas dormidas, en aquel cenicero. En mí. No fumo, ha vuelto el invierno y al caer la tarde mi tos conversa con aquella silla vacía. (Recrea los versos Manuel Fanjul)
La edad de ser poeta. Aquel cuaderno de bordes gastados, sucio de tinta y tacto, ajeno a la gran metáfora, pretende un nombre habitando un solo sitio. Su quietud hoy por hoy, es buena noticia. El verso verdadero hallará su puerto, lejos del tañido...
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