Érase un hombre a un color pegado,
érase un ego superlativo,
érase un bocazas, no un escriba.
Era un provocador titulado.
Érase un balón de playa alado,
érase tener un deportivo,
érase un gusano boca arriba.
Era Ancelotti muy desolado
Érase la espada mas certera,
érase una lambada prohibida.
Doce formas de regate era.
Érase un vanidoso infinito
para tanta comedia ligera,
con solo esta mueca de gallito.
© Versos de Arturo Joaquín

Este poema adopta la estructura del soneto, y un tono quevedesco para ridiculizar a una figura pública del fútbol, utilizando metáforas que apuntan a su ego y extravagancia. El lenguaje burlesco, dirigido a un personaje excesivo y vanidoso, refuerzan esta intención satírica.
A través de la sátira y la exageración, el soneto construye un retrato mordaz de una figura que encarna la vanidad y el egocentrismo en el ámbito futbolístico. Con un tono irónico, el poema critica su superficialidad y la teatralidad, en contraste con la autenticidad que representan otros personajes del deporte.