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Museo de las cosas que callan

Publicado el 17 de agosto de 2025

He reunido,

a ratos sueltos,

como quien recoge lo que la lluvia no moja,

miniaturas de animales mudos.

Un facóquero sin colmillos sueña

con barro sin filo,

con guerra sin dientes.

Dos cebras despliegan

su manto rayado.

Sin balón, una foca

esconde sal en su piel.

Un elefante peregrino

lleva su plegaria al mar

de San Andrés.

El océano recoge su ruego

en cruz, martirio del Santo.

El silencio de las caracolas

guarda la brisa de los pinos.

El pequeño mono se cuelga

de un hilo de luz que se enfría,

al caer la tarde.

 

Hay ternura en guardar lo que calla,

pero duele saber

que al nombrarlo,

le estoy pidiendo que retorne.

 

 

Versión podada:

 

Un facóquero sin colmillos sueña

con barro sin filo,

con guerra sin dientes.

Dos cebras despliegan

su manto rayado.

El silencio de las caracolas

guarda la brisa de los pinos.

El pequeño mono se cuelga

de un hilo de luz que se enfría

al caer la tarde.

 

Duele saber

que al nombrarlos,

les estoy pidiendo que retornen.

 

© Versos de Arturo Joaquín

1 Comentario

  1. Arturo Joaquín

    Este texto no pertenece a ningún ejercicio del “Laboratorio de poesía” de la Escuela de Escritores de la SER. Es simplemente una licencia de verano, aprovechando unas notas sueltas que tenía por ahí, inspiradas en unas figuritas de pequeños animales que he ido recopilando con el tiempo.
    Ahora forman parte de mi pequeño bestiario personal, acomodado en las estanterías de mi rincón de trabajo.

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